Hay una pregunta que parece tonta y no lo es: ¿cuántas montañas tiene un país? Suena a dato de enciclopedia, fijo y comprobable. En Escocia no lo es, y la razón es que la respuesta depende de una lista que empezó una persona en 1891 y que se ha ido corrigiendo desde entonces.

01 El problema que había en 1889

Antes de esa lista, nadie sabía cuántas cumbres escocesas superaban los 3.000 pies. Y no es una manera de hablar: las estimaciones publicadas iban desde 31, en las guías de un autor, hasta 236, en la tercera edición de otro libro aparecida en 1884. Un factor de casi ocho entre una cifra y otra.

Cuando en 1889 se fundó el Scottish Mountaineering Club, uno de sus objetivos declarados fue precisamente arreglar eso: documentar con precisión todas las montañas escocesas por encima de esa cota. La tarea se la quedó Hugh Munro, miembro fundador del club, montañero y por tanto conocedor del terreno.

Trabajó con su propia experiencia y con el estudio detallado de la cartografía disponible, las hojas del Ordnance Survey a 1:10.560 y a 1:63.360. En septiembre de 1891 publicó el resultado en la revista del club.

02 La lista y su agujero

Las tablas recogían 538 cumbres por encima de los 3.000 pies, de las cuales 282 se consideraban montañas separadas. A esas se las llama Munros; a las demás, tops. Y ahí, en la expresión montaña separada, está el agujero que ha dado juego durante más de un siglo.

Munro no fijó ninguna medida de prominencia topográfica —la altura que hay que descender desde una cumbre antes de volver a subir a la siguiente— para decidir qué contaba como montaña independiente. Simplemente lo decidió. Por eso hay Munros con muy poca prominencia, incluidos en buena medida porque cuesta llegar a ellos.

Meseta de altura cubierta de piedras sueltas y musgo ralo, con lomas muy bajas al fondo y manchas de nieve residual bajo un cielo encapotado.
Una meseta de alta montaña. En terreno así, decidir dónde acaba una cumbre y empieza la siguiente es un juicio, no una medición.Steven Brown / CC BY-SA 2.0·CC BY-SA 2.0

El contraste con las otras listas escocesas lo deja claro. Los Corbetts, entre 2.500 y 3.000 pies, y los Grahams, entre 2.000 y 2.500, sí exigen al menos 500 pies de prominencia para entrar. Los Munros, la lista más famosa de todas, son la única sin criterio rígido.

Por eso las tablas se han revisado varias veces. En 1992, un libro sobre las colinas relativas de Gran Bretaña demostró que tres tops tenían más de 500 pies de prominencia, y en la revisión de 1997 ascendieron a Munros de pleno derecho; en esa misma revisión subieron otros cinco.

03 La montaña que perdió el rango

Entre abril de 2007 y julio de 2015, la Munro Society volvió a medir veinte cumbres y tops que se sabía que estaban cerca del listón de los 3.000 pies. El 10 de septiembre de 2009 anunció el resultado de una de ellas.

Sgùrr nan Ceannaichean, al sur de Glen Carron, medía 913,43 metros. El umbral está en 914,4. Se quedaba a menos de un metro, y con eso dejó de ser un Munro. La montaña no se movió ni un centímetro: cambió el instrumento.

Panorámica muy ancha de una montaña piramidal de laderas oscuras y cumbre recortada, rodeada de páramo verde y bajo un cielo azul con nubes blancas.
Una montaña de perfil inconfundible en el oeste de las Highlands. Casos como este nunca se han discutido: los problemas están en las cumbres ambiguas.Spike / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

Vale la pena detenerse en lo que esto significa. Miles de personas que habían subido esa cumbre creyendo completar una lista descubrieron que ya no contaba, y otras tantas que no la habían subido descubrieron que ya no les hacía falta. Un decimal reorganizó las agendas de mucha gente.

04 Coleccionar cumbres

La publicación de aquellas tablas en 1891 suele considerarse el acto fundacional del coleccionismo de cumbres moderno. Subirlas todas tiene nombre propio, munro bagging, y a 31 de diciembre de 2023 había 7.654 personas que declaraban haber completado una ronda entera.

La primera ronda continua, es decir, encadenada sin volver a casa entre medias, la completó Hamish Brown en 1974. El récord de velocidad está en 31 días, 10 horas y 27 minutos, marca lograda por la corredora de ultrafondo Jamie Aarons en junio de 2023.

El más conocido de todos, y el número uno de la lista, es el Ben Nevis, la cumbre más alta de las islas británicas con unos 1.345 metros. Es también un buen recordatorio de lo que hay arriba: en la cima hay un montón de piedras y un refugio, y muy a menudo, niebla cerrada y ninguna vista.

05 Lo que la lista le hizo al país

Un dato que parecía burocrático acabó organizando la manera de caminar de todo un país. La lista dio a las montañas escocesas algo que no tenían: un orden, un objetivo y una razón para ir a cumbres que de otro modo nadie visitaría, en valles remotos y sin ningún atractivo evidente.

Eso tiene un efecto secundario útil para quien viaja: hay valles enteros con alojamiento, transporte y senderos rodados que existen porque alguien decidió, hace más de un siglo, que aquella cumbre merecía una línea en una tabla. Y hay otros vacíos justo al lado, porque no la merecía.

Macizo montañoso de laderas escalonadas y grises al fondo de un valle, con un grupo de alerces oscuros y la orilla de un lago en primer plano, a contraluz.
Un macizo del noroeste al final del día. Varias cumbres de una misma cresta pueden contar como montañas distintas, o no, según la lista.Iain Cameron / CC BY 2.0·CC BY 2.0

Y queda la idea de fondo, que sirve mucho más allá de Escocia. Lo que llamamos una montaña no es solo un accidente del terreno: es también una convención, y las convenciones las escribe alguien. Aquí sabemos quién, cuándo y con qué mapas.

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LM

Lucía Montes

Editora de Worth Knowing · Flowtravel

Lucía Montes escribe sobre lo que hay detrás de un dato que parece pequeño y explica un lugar entero.