01 De dónde viene el nombre

El apodo mezcla dos mundos. «Nana» procede de la lengua gen y significa madre o abuela; es un tratamiento de respeto, no un nombre propio. «Benz» viene del Mercedes-Benz que estas comerciantes podían permitirse en los años setenta, cuando muy poca gente en la región tenía coche propio.

De ahí el equívoco habitual del visitante, que oye el nombre y piensa en automóviles. El coche era la consecuencia visible del negocio, no el negocio. Lo que estas mujeres movían era tela.

Vista elevada de un bulevar del centro de Lomé junto a la zona del Gran Mercado, con edificios bajos y arbolado.
El entorno del Gran Mercado: comercio denso repartido por las calles del centro.Tonio94 / CC BY-SA 1.0·CC BY-SA 1.0

02 El negocio era el pagne

El producto era el pagne estampado, la tela de cera que se corta en piezas de seis yardas y con la que se visten buena parte de África occidental y central. La calidad más cotizada llegaba de fábricas neerlandesas, y las comerciantes de Lomé consiguieron algo decisivo: la distribución en exclusiva de ciertos diseños.

Sobre esa exclusiva se construyó todo lo demás. Cada estampado recibía un nombre popular que lo convertía en mensaje —quién lo lleva, en qué ocasión, con qué intención—, y las Nana Benz decidían qué diseño se lanzaba, a qué precio y a través de qué red de revendedoras. Vendían dentro de Togo y reexportaban al resto de la región.

Interior en penumbra de un puesto del Gran Mercado, con mercancía apilada bajo un techo bajo.
El interior de los puestos: almacén, mostrador y oficina en el mismo metro cuadrado.Ognakossan / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

03 De las Nanas a las Nanettes

El modelo no se ha mantenido intacto. A las herederas del oficio se las llama Nanettes, «pequeñas Nanas», y trabajan en un mercado muy distinto: la competencia de estampados asiáticos más baratos ha comprimido los márgenes que hicieron posible aquel apogeo.

El propio mercado cambió de forma. El edificio principal del Gran Mercado ardió en 2013 y su reconstrucción se ha alargado durante años, así que buena parte del comercio se reorganizó en las calles y los soportales del entorno. El negocio sigue, pero repartido.

Puestos con sombrillas y tenderetes en el mercado de Hédzranawoé, en Lomé, con figuras lejanas.
El mercado de Hédzranawoé: el comercio de Lomé no ocurre en un solo edificio, sino en muchos barrios.Manamarthe / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0
Cómo mirar el mercado
  1. Pregunta por el nombre del estampado
    Cada diseño tiene uno, y ese nombre explica para qué ocasión se compra.
    clave
  2. Fíjate en la unidad de venta
    La tela se vende por piezas, no por metros sueltos: es un producto pensado para vestirse entero.
    detalle
  3. Pide permiso antes de fotografiar
    Es un lugar de trabajo. Fotografiar puestos y personas sin preguntar se recibe mal, y con razón.
    respeto
Edificio bajo y blanco de la antigua dirección de correos de Lomé, con puertas azules y un árbol al lado.
La antigua dirección de correos, en el mismo centro comercial donde se movía el negocio del pagne.Razak23 / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

04 Nueva comprensión

Entender esto cambia lo que ves. El Gran Mercado deja de ser una postal de colores y pasa a ser lo que fue: una infraestructura económica levantada por comerciantes que negociaban con fábricas europeas y abastecían a media región, en una época en la que casi nadie contaba con que lo hicieran.

Y explica por qué el pagne sigue pesando tanto en Lomé. No es artesanía para el visitante ni recuerdo folclórico: es un producto industrial con reglas sociales muy precisas, y una de las pocas cosas de esta ciudad que se entiende mejor mirando quién lo vende que mirando qué se vende.

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LM

Lucía Montes

Editora de Worth Knowing — Significados y Contexto Cultural · Flowtravel

Lucía Montes interpreta los significados culturales que dan sentido a una experiencia de viaje.