Es el detalle que cuesta asimilar cuando lo ves. Las huellas suben por la pared en hileras ordenadas, como si los animales hubieran caminado por una fachada, y la explicación no está en la biología sino en la geología.

01 Qué se ve exactamente
La superficie forma parte de una cantera de caliza en explotación, y ahí está la clave del hallazgo: fue el trabajo de extracción el que dejó al descubierto el estrato con las pisadas, en los años noventa.
Los recuentos varían según la fuente, pero se habla de más de cinco mil huellas identificadas, pertenecientes a varios grupos: saurópodos de patas enormes y redondeadas, terópodos de tres dedos, y otros animales acorazados.
Se les atribuye una antigüedad de alrededor de sesenta y ocho millones de años, es decir, del final del Cretácico, muy poco antes de la extinción que acabó con estos animales.
02 Por qué está de pie
El proceso es el mismo que levantó los Andes. El barro donde quedaron marcadas las pisadas era el borde de un lago o una llanura de inundación, perfectamente horizontal, que después se endureció en roca.
Millones de años más tarde, el choque de placas que formó la cordillera plegó y basculó esos estratos hasta dejarlos casi verticales. La superficie de barro que era suelo pasó a ser pared, con las huellas intactas encima.
Por eso el yacimiento se lee de una manera tan poco intuitiva: lo que parece una escalada es en realidad un paseo, y las hileras que suben en diagonal son trayectorias de animales que caminaban en llano.

03 Cómo se visita
El acceso está organizado desde un parque situado enfrente, con miradores y un mirador telescópico, porque la pared sigue siendo parte de una cantera activa y no se puede caminar libremente al pie.
Hay visitas guiadas que se acercan más, en horarios concretos y con casco. Merece la pena averiguar el horario antes de subir, porque desde lejos las huellas se ven, pero no se entienden.
La luz también importa. A media mañana y a media tarde el sol entra de lado y las marcas ganan relieve; al mediodía, con la luz vertical, la pared se aplana y cuesta distinguir nada.

04 Por qué importa este yacimiento
Lo excepcional no es que haya huellas: las hay en muchos sitios del mundo. Lo excepcional es la concentración y la continuidad, con trayectorias larguísimas que permiten seguir a un mismo animal durante cientos de metros.
Eso convierte la pared en un documento de comportamiento y no solo de anatomía. Se puede estimar la velocidad a la que iban, si caminaban en grupo, si un ejemplar joven seguía a uno adulto.
Y hay una amenaza real que conviene conocer: la misma actividad que descubrió el yacimiento lo pone en riesgo, y partes del paño se han desprendido con las lluvias. Lo que se ve hoy no está garantizado para siempre.

05 Lo que se entiende después
Después de verlo cambia la lectura del paisaje que rodea la ciudad. Los cerros de estratos inclinados que se ven desde cualquier mirador dejan de ser una postal y pasan a ser lo que son: capas de sedimento puestas de pie.
Y cambia también la escala del viaje. Estás en una ciudad colonial de 1538, que se considera antigua, a cinco kilómetros de una superficie que registra una mañana concreta de hace sesenta y ocho millones de años.




