01 Un lago hecho a propósito

Lo desconcertante no es el foso sino su ubicación urbana. Al otro lado del agua hay un muro de contención, una verja metálica y una avenida por la que pasan coches. La distancia entre un cocodrilo tomando el sol y el tráfico ordinario de la ciudad es de unos pocos metros.

Con los años el sitio se convirtió en la parada obligada de cualquiera que pase por Yamusukro, por delante incluso de la arquitectura monumental que la rodea. No hay entrada, no hay recorrido señalizado y no hay horario: simplemente se llega, se aparca y se mira desde la acera.

Detalle de una plataforma rocosa a la orilla del agua con varios cocodrilos: en el centro, un ejemplar adulto de unos tres metros camina con el cuerpo levantado del suelo y las cuatro patas extendidas, saliendo del agua hacia la roca; la piel es de un verde oliva oscuro en el lomo y amarillenta en los flancos y la cola, con el escamado en placas y las crestas dorsales bien marcadas, y la boca cerrada deja ver la hilera de dientes; a su alrededor hay al menos otros cuatro cocodrilos tumbados e inmóviles, dos en el borde superior del encuadre, medio metidos en el agua, y otros dos en el inferior; la roca está húmeda, con manchas de limo y charcos, y el agua es de un gris azulado liso.
Un adulto sale del agua a la plataforma de roca con el cuerpo levantado del suelo. Alrededor, otros cuatro inmóviles.Clément Bucco-Lechat / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

02 Qué animal es exactamente

El nombre popular del sitio habla de caimanes, pero los animales que se ven son cocodrilos del Nilo, la especie de gran tamaño propia de África. Los adultos superan con holgura los tres metros y los ejemplares mayores del lago se describen como bastante más largos.

Sobre cuántos hay, las cifras que circulan no coinciden: se habla desde un par de centenares hasta más de trescientos, sin un censo público que lo respalde. Lo que sí se comprueba a simple vista es que en la hora de la comida salen del agua varias docenas a la vez y ocupan las plataformas de roca de la orilla.

Vista general de la orilla a la hora de la comida: en la mitad izquierda e inferior del encuadre, una decena larga de cocodrilos adultos permanecen tumbados sobre una plataforma de roca clara y sobre el barro, alineados en varias direcciones y con las colas hacia el agua; a la derecha, una rampa de hormigón desciende hasta el borde y sobre ella, de pie y de espaldas al agua, hay una persona con pantalón oscuro, camisa clara y un paño en la cabeza que sostiene un ave en la mano, a media distancia y sin el rostro definido; al fondo, la lámina de agua gris se extiende hasta la orilla opuesta, bordeada por un muro blanco continuo, una hilera regular de palmeras altas y edificios bajos; el cielo está cubierto y blanquecino.
La orilla a la hora de la comida: una docena larga de animales fuera del agua y el ave que se les va a echar.Clément Bucco-Lechat / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

03 Agosto de 2012

El cuidador llevaba tres décadas dándoles de comer. En agosto de 2012, durante la comida, uno de los animales lo mató.

El episodio es la razón por la que este apartado existe. El hombre que se ocupaba del lago, de unos setenta años, llevaba treinta alimentando a los animales y se movía por la orilla con una familiaridad que se había vuelto rutina. En agosto de 2012 fue atacado y murió durante la comida diaria, delante de quienes estaban mirando.

No hace falta darle dramatismo: el dato sirve para calibrar el lugar. Si treinta años de trato diario no bastaron para hacerlo seguro, la conclusión para un visitante que pasa media hora es evidente. Se mira desde la verja y desde arriba del talud, no desde el borde del agua.

04 Cómo se visita hoy

La visita es gratuita y no está organizada. El lago sigue rodeando el recinto presidencial y se ve desde la vía pública, con un muro y una verja como única separación en la mayor parte del perímetro. Hay tramos donde ese cierre está deteriorado, y en la zona se ofrecen guías informales por un precio que conviene acordar antes.

La hora es lo único que hay que planificar: hacia las cinco de la tarde. Antes, con calor, los animales están sumergidos y solo se ven ojos y hocicos sobre el agua. Es una diferencia enorme entre pasar por delante y ver realmente algo.

Panorámica de las afueras desde un terraplén de tierra roja que ocupa todo el primer plano: a la izquierda, aislado en una llanura de hierba seca con arbolado disperso, se levanta un edificio blanco horizontal de varias plantas, con la fachada formada por columnas verticales muy juntas y un cuerpo curvo en el extremo; no hay ninguna otra construcción a su alrededor. A la derecha, una carretera ancha y vacía baja a una vaguada y vuelve a subir al fondo, jalonada por farolas altas regularmente espaciadas, con dos o tres vehículos diminutos. El cielo, con nubes blancas y grises, ocupa la mitad superior.
El entorno del lago: edificios monumentales aislados y avenidas vacías. Todo aquí se construyó a una escala mayor de la necesaria.jbdodane / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0

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LM

Lucía Montes

Editora de Vale la pena saber · Flowtravel

Lucía busca el dato que cambia cómo miras un lugar.