Majuro tiene 9,7 kilómetros cuadrados de tierra y 295 de laguna.
Un anillo de más de sesenta islotes alrededor de un agua interior treinta veces mayor que la tierra que la rodea. La capital de las Islas Marshall no se organiza alrededor de una plaza ni de una avenida, sino alrededor de una laguna que hace de puerto, de despensa y de carretera.

01 Treinta veces más agua que tierra
El atolón de Majuro está formado por más de sesenta islotes enlazados por un arrecife. Toda esa tierra suma 9,7 kilómetros cuadrados. La laguna que encierran ocupa 295. La proporción es de aproximadamente uno a treinta.
Vista desde el aire, la consecuencia es evidente: el atolón parece un trazo de lápiz sobre el mar. La tierra es una línea delgada, en muchos tramos de apenas unos cientos de metros de ancho, y todo lo demás es agua.
La altitud acompaña a esa delgadez. El punto más alto del atolón está en Laura, en el extremo occidental, y se estima por debajo de los tres metros. No hay relieve que organice nada: lo único que estructura el sitio es la geometría del anillo.

02 La laguna es el puerto
Ese agua interior, resguardada del oleaje del Pacífico por el propio arrecife, es un fondeadero natural de primer orden. Esa es la razón por la que la capital está aquí y no en cualquiera de los otros atolones del país.
El puerto de Majuro es uno de los grandes centros mundiales de transbordo de atún: en 2018 se trasladaron aquí 306.796 toneladas desde barcos de cerco a buques de transporte. Los cargueros y atuneros fondeados en la laguna son parte permanente del paisaje urbano.
Conviene mirarlo con esa clave. Lo que desde tierra parece una bahía bonita es, en realidad, la infraestructura económica principal del país, y explica el tamaño de los muelles y el trasiego de contenedores en una ciudad tan pequeña.

03 Una carretera de cuarenta y ocho kilómetros
Sobre esa línea de tierra corre una única carretera, de unos cuarenta y ocho kilómetros, que enlaza los islotes de un extremo al otro del arco sur del atolón. Se la cita a menudo como la carretera más larga de Micronesia.
No hay alternativas ni desvíos: en una franja que rara vez supera los trescientos metros de ancho, la carretera es a la vez avenida principal, calle de barrio y vía de servicio. Todo lo que la ciudad tiene está a pocos metros de ella.
Por eso aquí las direcciones no se dan con nombres de calle. Se indica el sentido: hacia Rita o hacia Laura, es decir, hacia el extremo urbano o hacia el extremo agrícola. Con eso basta para orientarse en todo el atolón.

04 Rita y Laura, los dos extremos
En el extremo oriental están Delap, Uliga y Djarrit, tres islotes contiguos que forman la zona urbana continua y que se abrevian como DUD. Ahí viven unas 23.000 personas según el censo de 2021, con el puerto, la administración y el comercio.
En el extremo occidental está Laura, a unos cincuenta kilómetros por carretera: un ensanchamiento con suelo algo más profundo, cultivos, casas dispersas y la playa más usada del atolón. Es el contrapeso rural de la ciudad.
Entre uno y otro extremo hay una hora larga de coche por una carretera que en muchos tramos tiene el océano a un lado y la laguna al otro, a la vista simultánea desde el asiento.

05 Cómo se recorre
El recorrido obligado es la carretera entera, de Rita a Laura, preferiblemente en un solo viaje. Es la manera más rápida de entender la escala del sitio y de ver cómo cambia el atolón a medida que la ciudad se deshace en cocoteros.
La segunda cosa que hay que hacer es cruzar a un islote de la laguna. Desde el agua, el aro se ve como lo que es: una barrera baja de arena y coral que separa dos mares completamente distintos, uno somero y calmo, otro abierto y profundo.
Majuro se entiende cuando dejas de buscarle un centro. No lo tiene, porque su centro no es tierra: es la laguna, y la ciudad es solo el borde construido alrededor de ella.





