01 Un desierto con invierno

Los datos son del periodo 1991-2020, con los extremos recogidos desde 1893. La media anual es de 17,5 °C, la humedad relativa media del 55% y el total de horas de sol, 2.652,8 al año. Ese último dato conviene retenerlo: es muchísimo sol, y en un sitio sin sombra natural eso no siempre es una buena noticia.

Cordillera de sierras superpuestas que se van aclarando en tonos azules hacia el fondo, con laderas peladas y barrancos; en primer plano, una loma de tierra oscura con matas de hierba seca y un poste de electricidad con tres cables cruzando el encuadre.
El Kopet Dag al sur de la ciudad. Esta barrera es la que separa el interior seco del Karakum de la vertiente iraní.Hans Birger Nilsen / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0·CC BY-SA 2.0

02 El verano, en cifras

Julio tiene una máxima media de 38,4 °C y una media diaria de 31,7. Agosto no baja mucho: 37,2 de máxima media. Y las mínimas no rescatan la noche: 24,5 °C en julio, 22,4 en agosto. Es decir, el termómetro no baja de los veintitantos ni de madrugada.

En julio y agosto la humedad relativa media es del 34%. El calor es seco, y eso engaña: se deshidrata uno sin darse cuenta.

El récord absoluto, 47,2 °C, se midió en junio de 2015 —no en pleno agosto, como cabría esperar—, y hay registros por encima de 45 grados en mayo, junio, julio, agosto y septiembre. Son cinco meses seguidos en los que el aire puede ponerse imposible.

Vista desde una ladera rocosa del Kopet Dag hacia una llanura ocre y completamente seca, surcada de pistas de tierra; en el horizonte, apenas visible entre la calima, la línea blanca de los edificios de la ciudad.
Desde las estribaciones del Kopet Dag, con la ciudad al fondo. Entre junio y septiembre el terreno tiene exactamente este color.Hans Birger Nilsen / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0

03 Los 221 milímetros y dónde caen

El total anual es de 221 milímetros en noventa días con precipitación. Pero el reparto es lo interesante: marzo es el mes más lluvioso con 39 milímetros en trece días, seguido de febrero con 32 y abril con 28. En el otro extremo, agosto deja 2 milímetros en dos días y julio y septiembre, 3 cada uno.

Eso deja un patrón claro: la poca agua que hay llega entre febrero y mayo, y el resto del año es prácticamente seco. Para el desierto de alrededor, esos meses son la diferencia entre un suelo pelado y una alfombra breve de vegetación.

Extensión plana de arcilla clara resquebrajada en placas curvadas y levantadas por los bordes, que ocupa casi todo el encuadre; a la izquierda un arbusto solitario y, al fondo, una sierra baja y azulada bajo un cielo despejado.
Un takyr: una cubeta de arcilla que se encharca con las lluvias de primavera y se agrieta al secarse. Es la forma que tiene el paisaje de contar el calendario.flydime / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0

04 Las dos ventanas buenas

La primera es abril y mayo. Abril tiene 17,6 °C de media y todavía algo de agua en el suelo, que es cuando el desierto se pone verde y las estribaciones del Kopet Dag dejan de ser solo ocre. Mayo ya sube a 24,1 de media, con máximas de 30,5: se camina, pero no a mediodía.

La segunda, y la mejor, es septiembre y octubre. Septiembre da 24,3 °C de media con apenas 3 milímetros de lluvia y 289 horas de sol; octubre baja a 17,1 con 12 milímetros. Días largos, cielo limpio y noches que ya refrescan de verdad: en octubre la mínima media es de 10,8 °C.

Lo que hay que evitar es igual de claro. De junio a agosto por el calor, y diciembre y enero por el frío y por la luz: diciembre tiene 104,4 horas de sol en todo el mes, casi tres veces y media menos que julio. Si solo puedes ir en verano, organiza el día como se organiza en el desierto: salir de madrugada, parar al mediodía y volver a salir a última hora.

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AL

Ana Larrea

Editora de Cuándo Ir · Flowtravel

Ana lee los datos climáticos antes que las guías.