Brasilia mes a mes, de un vistazo
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La temperatura aquí no da problemas: las máximas medias se mueven entre 25,3 y 29,1 grados durante todo el año, y las mínimas entre 13,9 y 18,5. Lo que parte el calendario en dos no es el termómetro, es el higrómetro.

01 Dos mitades y ninguna transición
De octubre a abril llueve de verdad. Noviembre acumula 253,1 milímetros, diciembre 241,1 y marzo 226. Son tormentas de tarde, intensas y cortas, que dejan la ciudad limpia y el cerrado verde.
De mayo a septiembre, en cambio, la lluvia desaparece. Junio se queda en 3,3 milímetros y julio en 1,5, cifras que en la práctica significan meses enteros sin una gota.
El cambio entre una mitad y otra es brusco. No hay una primavera lenta: en cuestión de un par de semanas se pasa de tormentas diarias a cielo despejado permanente, o al revés.
Los momentos clave de un vistazo
26,9 mm de lluvia y humedad todavía en el 65 por ciento.
43,5 por ciento de humedad media y avisos frecuentes por aire seco.
El mes más caluroso, con 29,1 grados, y todavía muy poca lluvia.
253,1 mm en tormentas de tarde, con la ciudad en su punto más verde.
02 Agosto y septiembre, los meses duros
Los datos de humedad explican por qué la estación seca aquí se vive como un problema de salud y no como buen tiempo. Julio baja al 51 por ciento de media, agosto al 43,5 y septiembre al 46,4.
Esas medias esconden picos peores. En los días más secos las estaciones de la región marcan mínimos de un dígito, y las autoridades emiten avisos que recomiendan hidratarse, evitar el ejercicio al aire libre en las horas centrales y humedecer los ambientes cerrados.
A eso se suma el humo. Al final de la estación seca son frecuentes los incendios en el cerrado, y en agosto y septiembre el horizonte puede aparecer velado durante días.

03 La temporada de lluvias es más amable de lo que parece
Doscientos cincuenta milímetros en noviembre asustan sobre el papel, pero el patrón es previsible: mañanas despejadas, nubes que crecen a mediodía y una tormenta fuerte a media tarde que dura una o dos horas.
Con un plan de mañana y una tarde flexible, la mitad húmeda es perfectamente cómoda. Además el aire está limpio, la humedad ronda el 75 por ciento y el cerrado alrededor de la ciudad está verde.
Hay una compensación estética que casi nadie menciona: las tormentas de esta meseta producen cielos enormes, con nubes que se ven venir desde muy lejos por lo plano del horizonte.

04 La luz, un argumento en sí mismo
Esta es una ciudad de horizonte plano, cielo abierto y edificios blancos, y eso convierte la luz en parte del viaje. Los amaneceres y los atardeceres son largos y muy limpios, sobre todo en la estación seca.
Si viajas por la arquitectura, planifica en función de esa luz: las fachadas del eje central funcionan mejor a primera hora y al final de la tarde, cuando el sol entra de lado y los volúmenes ganan relieve.
El mediodía, en cambio, es el peor momento: sol vertical, sombra escasa, hormigón recalentado y ninguna protección en las explanadas. Es la hora de entrar en un museo.
Aquí el invierno no se mide en grados, se mide en porcentaje de humedad.
05 Cómo elegir
El mejor mes del año es mayo: la lluvia ya ha parado, con 26,9 milímetros, la humedad todavía ronda el 65 por ciento y el cerrado sigue verde. Abril y octubre son las otras dos bisagras que funcionan bien.
Evita agosto y septiembre si puedes: aire muy seco, humo de incendios en el horizonte y el calor máximo del año. Y si vas en la temporada de lluvias, organiza los planes por la mañana y deja la tarde abierta.





