Kigali mes a mes — de un vistazo
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01 Un grado y nueve décimas
Los momentos clave de un vistazo
10,2 mm en 0,9 días de lluvia, con la humedad en el 54,7 %.
28,2 °C de máxima media… que son dos grados más que en mayo.
135,5 mm en 14,4 días y 228 horas de sol, el mínimo del año.
121,2 mm en 13,6 días: llueve prácticamente uno de cada dos días.
Vale la pena detenerse en lo que eso significa a la hora de hacer la maleta. En Kigali no existe la ropa de invierno ni la de verano: existe la ropa. Lo que llevas en enero te sirve exactamente igual en agosto, y la única decisión térmica real es la de la noche, porque la amplitud diaria sí es notable.
Esa amplitud diaria es la variación que sí se nota: entre once y doce grados entre la máxima y la mínima de un mismo día, todos los meses. Se sale a mediodía en manga corta y a primera hora hace fresco de verdad. Es la única capa que hay que llevar, y hay que llevarla en cualquier fecha.
02 Por qué el termómetro se queda quieto
A dos grados del ecuador, la duración del día apenas cambia. Sin estaciones solares, no hay estaciones térmicas.
La explicación tiene dos partes y las dos son geográficas. La primera es la latitud: Kigali está a menos de dos grados del ecuador, así que la duración del día y el ángulo del sol apenas varían a lo largo del año. Sin esa variación, la principal causa de las estaciones térmicas desaparece.
La segunda es la altitud, y es la que hace habitable el resultado. La ciudad está a 1.567 metros, y esos metros rebajan la temperatura de forma constante durante todo el año. Sin ellos, una ciudad ecuatorial a nivel del mar tendría medias mucho más altas y noches sin refrescar.
El resultado de combinar las dos cosas es un clima que se comporta igual en enero que en julio, con máximas alrededor de 27 grados y mínimas alrededor de 16. Los récords lo confirman: el máximo absoluto de la serie es de 35,4 grados y el mínimo de 9,0. Ni siquiera los extremos son extremos.

03 Dos secas y dos húmedas
Si la temperatura no organiza el año, lo hace la lluvia, y aquí el reparto es de cuatro estaciones, no de dos. Hay dos temporadas húmedas —de marzo a mayo y de octubre a diciembre— y dos secas: una corta y muy marcada en junio, julio y agosto, y otra más breve y menos definida entre enero y febrero.
Las cifras marcan bien esos bloques. El total anual son 953,5 milímetros en 104,2 días de lluvia. Abril, el máximo, da 135,5 milímetros en 14,4 días; julio, el mínimo, da 10,2 en 0,9 días. Es decir: en julio, de media, llueve menos de un día en todo el mes.
La humedad relativa sigue el mismo dibujo y ayuda a decidir: 81,3 % en abril, en pleno bloque húmedo, frente al 54,7 % de julio. Casi veintisiete puntos de diferencia. Con la temperatura fija, esa es la variable que de verdad cambia la sensación al caminar por una ciudad tan empinada.

04 Qué mes elegir
La ventana buena es junio, julio y agosto, y no está reñida. Junio da 20,3 milímetros en 2,3 días; julio, 10,2 en 0,9; agosto, 30,2 en 3,6. La humedad baja al 63,3 %, 54,7 % y 57,6 %, y la temperatura, como siempre, no se mueve: 26,7, 27,4 y 28,2 grados de máxima.
Julio es el mejor de los tres por margen amplio, sobre todo si vas a caminar mucho: menos de un día de lluvia al mes y el aire más seco del calendario. Septiembre es la alternativa razonable si necesitas otra fecha, con 64,8 milímetros y 255,6 horas de sol.

Los meses a evitar son marzo, abril, octubre y noviembre: 129,1, 135,5, 108,8 y 121,2 milímetros, con entre 12,5 y 14,4 días de lluvia. En una ciudad de pendientes constantes, llover uno de cada dos días cambia bastante el plan. Enero, febrero y diciembre quedan en medio y suelen salir bien.





