Malabo mes a mes — de un vistazo

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Oct
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Dec

01 Cuatro contra veintiuno

Los momentos clave de un vistazo

EneEl más seco

28,9 mm en tres días y medio. El único mes por debajo de los 30 mm.

DicSeco y con tortugas

39,6 mm en cuatro días y el pico del anidamiento en el sur de la isla.

NovLa bajada

De 254 mm en octubre a 100 en noviembre. El mes en que se abre la ventana.

SepVeintiún días

20,6 días de lluvia y 48 horas de sol en todo el mes.

La serie completa deja poco margen a la interpretación. Enero, 28,9 milímetros. Diciembre, 39,6. Febrero, 70,6. Y a partir de ahí la curva se dispara: marzo 102,7; abril 155,7; mayo 227,1; junio 260,8; julio 202,0; agosto 177,1; septiembre 250,1; octubre 254,3. Noviembre baja de golpe a 100,3 y el ciclo vuelve a empezar.

Conviene además leer los días de lluvia y no solo los milímetros, porque en el trópico no es lo mismo un chaparrón de media hora que un mes encapotado. Septiembre acumula menos agua que junio pero tiene más días de lluvia que ningún otro mes: 20,6. Es decir, llueve dos de cada tres días. Ahí no hay excursión que se planifique.

02 Los tres meses secos

La ventana útil es corta y muy clara: diciembre, enero y febrero. Entre los tres suman 139 milímetros y unos doce días de lluvia, cifras que en junio se alcanzan en poco más de una semana. Son también los tres meses con más sol del año, con 118, 121 y 122 horas respectivamente.

Diciembre, enero y febrero suman 139 milímetros entre los tres. Junio, él solo, trae 261. No es una diferencia de matiz: es otro país.

Marzo y noviembre son los hombros, y funcionan de manera distinta. Noviembre es el mes de la retirada —de 254 milímetros en octubre a 100— y sirve para quien quiera adelantarse. Marzo es el mes del regreso, con 102,7 milímetros pero ya casi diez días de lluvia, y va a peor cada semana. De los dos, noviembre es la apuesta más segura.

Panorámica muy alargada de la ciudad al anochecer tomada desde un edificio alto: en primer plano, una rotonda ajardinada de césped muy verde y una autopista urbana de doble calzada con farolas altas y apenas tres o cuatro coches; en el centro y a la derecha, bloques de viviendas de cuatro plantas con fachada de ladrillo rojizo y cubiertas a dos aguas, alineados en manzanas regulares entre zonas de hierba y arbolado joven; al fondo se ve la línea gris del mar, y sobre todo ello un cielo cubierto por una capa continua de nubes bajas, con una franja rosada de luz en el horizonte.
El cielo habitual de Malabo: una capa continua de nubes bajas. Con 1.050 horas de sol al año, esta es la condición por defecto.Amitsawant0812 / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

03 Cuarenta y tres horas de sol

Hay un dato que describe mejor que ningún otro lo que significa la estación húmeda aquí. En julio, Malabo registra 43,4 horas de sol en todo el mes. No al día: en el mes entero. Eso equivale a menos de hora y media diaria en una ciudad situada a menos de cuatro grados del ecuador, donde el día dura doce horas los trescientos sesenta y cinco días del año.

Agosto y septiembre no mejoran mucho: 52,7 y 48,0 horas. En total, el año suma 1.050 horas de sol, y más de un tercio de ellas se concentran en los cuatro meses secos. La consecuencia visible es que en la mitad húmeda del año el Pico Basilé, que está a un paso, sencillamente no se ve.

Lago circular de agua oscura y quieta encajado en el fondo de una hondonada, visto desde un mirador elevado: las laderas que lo rodean por completo están cubiertas de un bosque denso y muy verde que llega hasta la misma orilla, y en la esquina inferior derecha se abre un pequeño claro de hierba clara; el primer plano lo ocupa una masa de helechos arborescentes y frondas grandes, y todo el tercio superior de la imagen es un cielo blanco uniforme, sin sol ni nubes definidas, típico de la cobertura continua.
Un lago de cráter en el interior de la isla, bajo el cielo blanco de la estación húmeda. Esos 1.869 milímetros anuales son los que sostienen este bosque.Churlos / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

04 Lo que cae dentro de la ventana

La ventana seca no solo es más cómoda: coincide con el acontecimiento natural más importante del calendario de la isla. Las tortugas marinas anidan en las playas del sur de Bioko entre noviembre y febrero, con el pico en diciembre y enero, y son cuatro especies distintas: laúd, verde, golfina y carey.

No es casualidad, y tampoco es cómodo. Esos diecinueve kilómetros de playa están en el extremo opuesto de la isla, en una zona que figura entre los lugares más lluviosos del planeta incluso en la estación seca. Pero el mismo mes que hace el viaje viable es el que concentra el desove, así que la decisión se toma sola.

Tramo de costa visto desde el aire a poca altura: en primer plano, una pista de tierra clara baja recta entre praderas de hierba muy verde y palmerales hasta un espigón de piedra que se adentra en el mar y termina en una plataforma de hormigón con dos embarcaciones de trabajo amarillas atracadas; el agua es gris plomizo y en calma, con manchas oscuras de arrecife y bancos de arena junto a la orilla; al fondo, la costa se curva hacia la derecha con una franja de casas y arbolado, y todo el cielo está ocupado por una capa de nubes bajas y uniformes.
La costa de Bioko bajo el techo de nubes de la estación húmeda. El verde permanente de la isla es la factura de esos 153 días de lluvia.Ipisking / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

El resumen, entonces, es sencillo. Enero y diciembre son los dos mejores meses, con febrero muy cerca; noviembre funciona bien si prefieres el principio de la temporada. Marzo se puede aceptar. Y de mayo a octubre no se trata de que llueva de vez en cuando: es que el mes entero está debajo de una nube, con veinte días de agua y menos de dos horas de sol al día.

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AL

Ana Larrea

Editora de Cuándo Ir · Flowtravel

Ana lee los calendarios y los datos climáticos antes que las guías.