Mbabane mes a mes — de un vistazo

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01 Un calendario invertido

Los momentos clave de un vistazo

AgoEl más soleado

246 horas de sol, 22 mm de lluvia y la máxima de vuelta en 21,2 °C.

AbrEl más templado

23,1 y 11,9 °C con 64 mm: el mejor compromiso entre calor y agua.

OctVuelve el agua

De 44 mm en septiembre a 93 en octubre, y de 6 a 12 días de lluvia.

EneDieciséis días

205 mm repartidos en 16,3 días de lluvia: el mes más húmedo del año.

La serie de precipitación no deja dudas. Enero, 205 milímetros; febrero, 161; marzo, 118; abril, 64; mayo, 21; junio, 15; julio, 16; agosto, 22; septiembre, 44; octubre, 93; noviembre, 139; diciembre, 142. En total, 1.040 milímetros al año repartidos en unos 115 días de lluvia, y más de la mitad concentrados entre noviembre y marzo.

Y el sol acompaña esa curva a la inversa. Los meses de lluvia son los de menos luz: febrero se queda en 162 horas y noviembre en 161. Los secos son los más luminosos: 233 horas en junio, 239 en julio y 246 en agosto. En un año, 2.387 horas de sol, y casi un tercio de ellas caen en el trimestre de invierno.

Cruce urbano bajo la lluvia visto desde una ventana, con reflejos del cristal sobre la imagen: el asfalto está encharcado y devuelve el brillo de los faros; por la calzada circulan coches, una furgoneta blanca y una camioneta roja, y en los pasos de peatones hay varias personas cruzando con paraguas oscuros y azules, vistas de lejos; a la izquierda, la fachada de un centro comercial con rótulos comerciales de colores y una rampa de aparcamiento; a la derecha, un semáforo en rojo, arbolado empapado y una hilera de coches aparcados; al fondo, una valla publicitaria y unas laderas boscosas medio borradas por la bruma de agua.
El centro de Mbabane durante un chaparrón de temporada húmeda. Entre noviembre y marzo, esto ocurre uno de cada dos días.Bakhile / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

02 El invierno seco

De mayo a septiembre el país cambia de estado. Son cinco meses en los que la lluvia total suma 118 milímetros —menos que marzo solo— y los días de agua caen a entre dos y seis por mes. El cielo se abre, el aire se seca y el horizonte, que en verano vive tapado por la bruma y la tormenta, se ve limpio hasta muy lejos.

Mayo, junio, julio, agosto y septiembre suman 118 milímetros entre los cinco. Enero, él solo, trae 205.

Ese cambio no es solo cuestión de comodidad. En la mitad seca del año la hierba se agosta, los árboles pierden hoja y el agua se retira a unos pocos puntos, de modo que la fauna se concentra y se ve mucho mejor en las reservas del país. Los caminos de tierra, que en verano se embarran, se vuelven transitables. Es la temporada de campo por excelencia.

Ladera de pradera de montaña en pleno verde, fotografiada bajo un cielo cubierto de nubes grises y bajas: en primer plano, una masa densa de helechos de un verde muy vivo, y entre ellos pasta un grupo de una docena de antílopes de pelaje canela con la panza clara y cuernos finos en lira; detrás, la hierba sube en una ladera lisa cruzada por dos senderos de tierra roja que serpentean hasta la cresta; en lo alto, una franja de arbolado bajo y árboles de copa aplanada, y al fondo se recortan cadenas de cerros azulados unas detrás de otras.
La pradera del Highveld en plena temporada húmeda, verde y con la nube baja encima. En julio este mismo paisaje es amarillo y está despejado.Visions of Domino / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0

03 Lo que cuesta el sol

El invierno seco tiene un precio, y está en la columna de las mínimas. A 1.243 metros, junio y julio registran mínimas medias de 6,0 y 5,7 grados, y las máximas se quedan en 19,3 en los dos meses. Es decir: días agradables de manga larga y noches en las que hace falta abrigo de verdad, algo que casi nadie mete en la maleta cuando viaja al sur de África.

La diferencia con el resto del país es enorme y se recorre en una hora de coche. Mbabane está en el Highveld; el Middleveld ronda los 700 metros y el Lowveld, los 250. Bajar mil metros en la misma mañana significa cambiar de estación: lo que aquí arriba es una noche fría, allí abajo es una noche templada.

Primer plano de un arbusto de protea en flor: tres cabezuelas grandes en forma de copa, con brácteas exteriores de un rojo rosado y un penacho central de filamentos blancos y crema, coronan tallos leñosos rodeados de hojas alargadas, gruesas y de un verde grisáceo dispuestas en espiral; detrás, y ya desenfocada, se extiende una pradera de montaña verde con arbustos dispersos y afloramientos de roca, y al fondo una ladera boscosa cuya parte alta desaparece bajo una franja de nube baja y blanca que cubre todo el cielo.
Protea en flor en la pradera de montaña, con la nube baja apoyada en la ladera. Es la estampa típica de la mitad húmeda del año en el Highveld.Ton Rulkens / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0·CC BY-SA 2.0

04 Qué mes elegir

Si vienes a caminar y a ver campo, el bloque bueno va de mayo a septiembre y dentro de él agosto es el mejor: 246 horas de sol, 22 milímetros de lluvia y la temperatura ya subiendo, con 21,2 grados de máxima. Julio le sigue de cerca, con menos agua todavía pero las noches más frías del año.

Si prefieres evitar el frío nocturno, abril y septiembre son las dos mejores puertas. Abril da 23,1 grados de máxima y 11,9 de mínima con 64 milímetros; septiembre, 23,1 y 10,5 con 44. Los dos combinan temperaturas suaves de día y de noche con poca lluvia, y son los meses más equilibrados del calendario.

De noviembre a febrero conviene pensárselo. No es un monzón: llueve sobre todo en forma de tormenta de tarde y las mañanas suelen salvarse, así que el viaje es posible. Pero son cuatro meses con entre 14 y 16 días de lluvia cada uno, con los caminos embarrados, la vegetación cerrada y el sol en su mínimo anual. Todo lo que hace interesante a este país se ve peor.

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AL

Ana Larrea

Editora de Cuándo Ir · Flowtravel

Ana lee los calendarios y los datos climáticos antes que las guías.