Paramaribo mes a mes, de un vistazo
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Aquí no se habla de verano ni de invierno: se habla de cuatro estaciones, dos secas y dos lluviosas, que se alternan a lo largo del año. Ninguna es fría; la diferencia entre el mes más fresco y el más caluroso es de tres grados y medio.

01 Cuatro estaciones, en este orden
El calendario local se ordena así: lluvia corta de diciembre a enero, seca corta de febrero a abril, lluvia larga de finales de abril a agosto y seca larga de agosto a noviembre. Los datos lo confirman con bastante precisión.
El pico húmedo está en mayo y junio, con 306,6 y 295,6 milímetros repartidos en veintidós días de lluvia cada mes. El mínimo está en septiembre y octubre, con 90,3 y 86,5 milímetros.
En total caen algo más de 2.100 milímetros al año en unos 190 días de lluvia. Es un destino húmedo por definición: la pregunta no es si va a llover, sino cuánto y con qué frecuencia.
Los momentos clave de un vistazo
86,5 mm en doce días, con 32,1 grados de máxima.
28,7 grados de máxima media: el respiro térmico del año.
306,6 mm repartidos en veintidós días.
295,6 mm y veintidós días de lluvia sobre treinta.
02 Las dos secas no sirven para lo mismo
La seca larga, de septiembre a noviembre, es la más fiable en cuanto a lluvia, pero es también la más calurosa: en septiembre y octubre la máxima media llega a 32 grados y las mínimas no bajan de 25.
La seca corta, de febrero a abril, llueve algo más —entre 130 y 215 milímetros al mes— pero es claramente más llevadera: marzo tiene 28,7 grados de máxima media, el registro más bajo del año.
Si vas a caminar mucho por el casco antiguo, marzo es la mejor apuesta. Si te interesa salir hacia los ríos y el interior, octubre es más seguro aunque el calor apriete más.

03 Cómo llueve aquí
La lluvia llega en chaparrones intensos que suelen durar poco y despejar después. En los meses húmedos hay veinte o veintidós días con precipitación, pero eso no significa veinte días encerrado.
Lo que sí cambia es el terreno. Con 300 milímetros al mes, las pistas del interior se complican, algunas excursiones fluviales se ajustan y el barro forma parte del día. En la ciudad, en cambio, el efecto es mucho menor.
La humedad se mantiene alta todo el año, en torno al setenta y cinco por ciento. Eso, sumado a treinta grados constantes, es lo que de verdad marca el ritmo: se camina más despacio y se para más a menudo.

La temperatura no decide nada aquí: entre el mes más fresco y el más caluroso hay tres grados y medio.
04 Qué llevar
Ropa ligera y de secado rápido, calzado que se pueda mojar y algo impermeable de verdad para los chaparrones: un paraguas sirve poco cuando cae con viento.
Repelente todo el año, sin excepción. Y protección solar también en los meses lluviosos: la nube no filtra tanto como parece a esta latitud.
Un detalle práctico: los interiores suelen tener aire acondicionado fuerte, así que una capa fina de manga larga se agradece en restaurantes y transporte.

05 En resumen
Ve en septiembre u octubre si quieres el mínimo de lluvia, o en febrero y marzo si prefieres menos calor. Evita de mayo a julio, y cuenta con diciembre y enero como una temporada intermedia húmeda pero corta.




