01 El castillo de agua

El mecanismo es sencillo y está en el pilar de al lado: aquí llueve muchísimo. La costa recibe 3.729,9 milímetros al año, y aunque en el interior la cifra baja, sigue siendo un volumen enorme concentrado entre junio y septiembre. Esa agua cae sobre una meseta alta y de ahí se reparte en todas direcciones.

Lo que hace especial al Fouta Djallon no es solo que llueva, sino que retiene. Los suelos y las formaciones de la meseta funcionan como depósitos naturales que se llenan en la temporada húmeda y van soltando agua el resto del año, que es lo que mantiene el caudal de los ríos cuando ya no llueve.

Sendero estrecho excavado en la roca que recorre la base de un enorme voladizo de piedra clara y agrietada, que se cierra sobre él como un techo; a la izquierda, la pared vertical cae a plomo y el camino avanza en escalones de roca desgastada; a la derecha, decenas de hilos de agua caen desde lo alto del acantilado formando una cortina de cascadas finas que se deshacen entre helechos y vegetación colgante de un verde muy vivo; al fondo del sendero, bajo el voladizo, se distingue una figura diminuta con ropa amarilla que da la escala del conjunto.
Cascadas cayendo por la pared de un cañón del Fouta Djallon. Toda esta agua acaba, kilómetros después, en tres ríos distintos.Haypo / Wikimedia Commons / CC BY-SA 2.0 FR·CC BY-SA 2.0 FR

02 Tres ríos y cuatro países aguas abajo

La lista de lo que nace aquí es lo que convierte el dato en algo más que una curiosidad geográfica. El Níger, que después dibuja un arco inmenso por Malí y Níger antes de desembocar en Nigeria. El Senegal, que marca la frontera entre Senegal y Mauritania. El Gambia, que da nombre y forma a un país entero. Y otros cursos menores como el Corubal.

El río que da nombre a Gambia, el que separa Senegal de Mauritania y el que atraviesa Malí nacen todos en la misma meseta, a un día de carretera de Conakri.

Puesto así, se entiende la expresión: lo que ocurre en estas montañas se nota a miles de kilómetros. La agricultura de riego del valle del Senegal, la pesca del Níger interior o los transbordadores del Gambia dependen, en último término, de cuánta agua caiga y se retenga en un puñado de mesetas guineanas.

Valle de montaña visto desde una altura, cubierto de un verde muy intenso: en primer plano y en el plano medio se extiende un mosaico de arbolado denso y parcelas de cultivo, entre las que asoman cuatro o cinco cabañas de planta circular con techo cónico de paja y una construcción rectangular con cubierta de chapa clara; alrededor de las casas crecen campos de maíz alto y matorral; hacia el fondo, el terreno sube en sucesivas líneas de cerros boscosos y, sobre ellos, una franja de nubes blancas y bajas se apoya en la ladera; el cielo, arriba, es de un gris azulado pálido.
Un valle habitado en las tierras altas. Estas laderas y estos suelos son los que absorben el agua de la temporada húmeda y la sueltan después.Aboubacarkhoraa / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0·CC BY-SA 4.0

03 Cómo se ve sobre el terreno

Conviene ajustar la imagen mental, porque no se parece a lo que uno espera de un nacimiento de río. No hay un manantial señalizado con un cartel y una fuente. Lo que hay es una meseta ondulada, alta y muy extensa, cortada por cañones, con laderas boscosas y grandes superficies de roca desnuda.

Esas superficies de roca desnuda tienen nombre local: bowé, mesetas de laterita donde apenas crece hierba y donde el agua corre por la superficie en lugar de infiltrarse. Alternan con valles muy verdes y cultivados. La combinación de las dos cosas —lo que retiene y lo que escurre— es justamente el sistema hidrológico del que hablan las cifras.

Meseta de laterita en plena estación seca: la mitad inferior del encuadre la ocupa un suelo pedregoso de un rojo pardo intenso, con bloques de roca aflorando entre matas de hierba completamente agostada, de color paja; hacia el fondo, una línea de árboles bajos de copa aplanada y hoja verde se recorta sobre el borde de la meseta, y más allá el terreno cae hacia un valle boscoso que se difumina en tonos azulados; el cielo, sin una nube, ocupa la franja superior con un azul intenso que se aclara junto al horizonte.
Un bowal en estación seca: laterita desnuda y hierba agostada. En julio esta misma superficie evacúa el agua hacia los valles a toda velocidad.Fantabinta224 / Wikimedia Commons / CC0·CC0

04 Qué hacer con esto

Lo primero, no ir a buscar un punto concreto. Aquí no se visita «la fuente del Níger» como se visita un monumento: se recorre una región, y lo que se ve son cascadas, cañones, arroyos y mesetas. La experiencia es de paisaje y de recorrido, no de llegar a una señal y hacerse una foto.

Lo segundo, elegir el mes con este dato en la mano. La misma agua que hace del Fouta Djallon lo que es convierte la temporada húmeda en un problema logístico serio: entre junio y septiembre las pistas se deshacen y los arroyos crecen. De diciembre a abril el terreno está seco y transitable, y las cascadas siguen ahí, con menos caudal pero accesibles.

Y lo tercero, usarlo para leer el viaje entero. Conakri se presenta como una capital costera, apretada y difícil, y lo es. Pero está al pie de la región que abastece de agua a media África occidental, y esa es la razón por la que casi todo el que viene a Guinea acaba subiendo hacia el interior. La ciudad es la puerta; el agua es el motivo.

Evalua este articulo

Tu voto ayuda a priorizar que historias editar despues.

Sin votos todavia
LM

Lucía Montes

Editora de Vale la Pena Saber · Flowtravel

Lucía persigue el dato que cambia cómo miras un sitio.