Acra mes a mes — de un vistazo

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01 Dos lluvias y un hueco

Los momentos clave de un vistazo

NovEl más luminoso

245 horas de sol y 37,2 mm en menos de tres días de lluvia.

EneEl más seco

11,8 mm en 0,8 días de lluvia: prácticamente un mes sin agua.

AgoSeco pero gris

21,0 mm y 28,4 °C, el mes más fresco, con solo 147 horas de sol.

JunCiento noventa

189,6 mm en 10,2 días y el sol en su punto más bajo tras julio.

La serie completa deja ver bien las dos jorobas. Enero 11,8; febrero 25,5; marzo 61,1; abril 87,8; mayo 151,4; junio 189,6; julio 63,0; agosto 21,0; septiembre 42,9; octubre 80,0; noviembre 37,2; diciembre 27,2. El total anual son unos 799 milímetros repartidos en apenas 54 días de lluvia.

La temperatura, mientras tanto, casi no participa. La máxima media va de 28,4 grados en agosto a 33,0 en febrero y marzo, y la mínima se mueve entre 22,9 y 25,4. Cinco grados de recorrido anual arriba y dos y medio abajo: aquí no hay meses fríos ni meses calurosos, hay meses con agua y meses sin ella.

02 El paréntesis de agosto

El hueco de mitad de año es lo más contraintuitivo del calendario. Después del pico de junio, la lluvia se desploma: 63,0 milímetros en julio y 21,0 en agosto, menos que en febrero. Sobre el papel, agosto parece un mes excelente para viajar.

Agosto es el segundo mes más seco del año y, a la vez, el que menos sol tiene. Aquí no llover y hacer bueno son dos cosas distintas.

Sobre el terreno es otra cosa. Julio y agosto son los dos meses con menos horas de sol del calendario —150,8 y 146,8— y también los más frescos, con máximas medias de 28,6 y 28,4 grados. Es un periodo seco pero cubierto: cielo bajo, luz plana y mar gris durante semanas.

Escena urbana bajo un cielo completamente cubierto: la mitad superior del encuadre la ocupa una masa densa de nubes grises y oscuras, sin ningún hueco de azul, que deja el resto de la imagen en penumbra; en el plano medio se levantan varios bloques de apartamentos de siete y ocho plantas de fachada clara, uno de ellos todavía en obras y envuelto en malla verde, con torres eléctricas de celosía a la izquierda; en primer término hay dos vallas publicitarias grandes iluminadas, una farola alta, un solar de tierra roja removida con hierba y basura dispersa, y un tramo de acera adoquinada.
Cielo cerrado sobre la ciudad. Con 147 horas de sol, agosto tiene esta luz durante semanas aunque apenas caigan 21 milímetros de lluvia.Adoscam / Wikimedia Commons / CC0·CC0

03 Una costa que debería ser selva

Hay un dato de fondo que explica todo lo anterior y que cambia cómo se mira el paisaje. Acra recibe alrededor de 720 milímetros de lluvia al año: menos de la mitad de lo que hace falta para sostener una selva tropical, que es lo que correspondería a una costa situada a seis grados del ecuador.

La ciudad está en el centro de una anomalía conocida: un corredor de sabana que interrumpe la banda de selva de África occidental y separa los bosques guineanos superiores, al oeste, de los inferiores, al este. Las causas son oceánicas y atmosféricas, y entre ellas pesa una lengua de agua fría que aflora frente a esta costa.

Para el viajero esto tiene una consecuencia muy concreta: lo que rodea Acra no es jungla, es pasto seco y arbolado disperso. Quien llegue esperando el trópico húmedo de las fotos tendrá que subir hacia el interior del país, donde el bosque sí empieza. La costa es otra cosa, y esa es exactamente la razón por la que aquí llueve tan poco.

La ciudad vista desde una altura, con los bordes del encuadre desenfocados: en primer plano, un descampado de tierra roja usado como campo de fútbol, con porterías y varias figuras pequeñas jugando; a su izquierda, una calle de asfalto con taxis y minibuses aparcados y un edificio bajo pintado de amarillo y azul; detrás se extiende un tejido continuo y muy denso de casas de una planta con cubiertas de chapa ondulada oxidada, sin apenas huecos ni árboles, que llega hasta el horizonte y se pierde en una calima blanca donde apenas se adivinan unas torres lejanas.
Tierra roja seca y muy poco arbolado, en una costa a seis grados del ecuador. Con 799 milímetros al año, esta es la vegetación que hay.Mike Norton / Wikimedia Commons / CC BY 2.0·CC BY 2.0
Autopista urbana de tres carriles por sentido fotografiada desde el interior de un coche en marcha, con el borde del capó asomando abajo: el asfalto, oscuro y recién marcado con líneas blancas discontinuas, se pierde en línea recta hacia el fondo, donde se distinguen unos pocos vehículos y varios edificios de oficinas de cinco o seis plantas; a la izquierda, una valla metálica alta cubierta de vegetación trepadora separa la calzada de un talud verde, y a la derecha hay una hilera de árboles de copa densa, palmeras y farolas curvas; el cielo ocupa la mitad superior del encuadre y es de un azul limpio y profundo, con solo unas cintas de nube blanca muy tenues junto al horizonte.
Cielo abierto sobre una avenida de la ciudad. Este azul limpio pertenece al bloque de noviembre a febrero, no al hueco seco de agosto.Alexandre Ultré / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0·CC BY-SA 3.0

04 Qué mes elegir

El bloque bueno es de noviembre a febrero, y noviembre es el mejor de todos: 37,2 milímetros en menos de tres días de lluvia y 244,9 horas de sol, el máximo del año. Diciembre y enero le siguen de cerca, con 27,2 y 11,8 milímetros. Es la única parte del calendario en la que coinciden poca lluvia y mucha luz.

Octubre merece una mención aparte. Trae 80,0 milímetros, más que noviembre, pero 237,6 horas de sol: la lluvia de la temporada corta cae concentrada y luego escampa. Para quien no le importe mojarse una tarde, es un mes con muy buena luz y menos gente.

De mayo a julio es cuando conviene pensárselo: 151, 190 y 63 milímetros con el sol cayendo hasta las 151 horas. Y agosto es el mes tramposo del calendario: seco sobre el papel, gris sobre el terreno. Si viajas entonces, cuenta con cielo cubierto casi a diario y no con las playas de las fotos.

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AL

Ana Larrea

Editora de Cuándo Ir · Flowtravel

Ana lee los calendarios y los datos climáticos antes que las guías.